Nanopartículas en los cosméticos

Se está trabajando con nanopartículas de ácido hialurónico y toxina botulínica nanoencapsulada. Se estima que ambas sustancias podrán aplicarse de manera tópica.

Los laboratorios están protagonizando un boom investigativo con este tipo de tecnología que promete revolucionar la aplicación de productos como el ácido hialurónico y la toxina botulínica.

 

La nanotecnología es un campo multidisciplinar dedicado a la fabricación, control y manipulación de la materia con tamaños comprendidos entre uno y cien nanómetros. «Se trata de una escala subcelular», explica Miquel Ribera Pibernat, dermatólogo del Hospital Universitario de Sabadell y vicepresidente de la Academia Española de Dermatología.

 

La investigación en este área ha dado lugar al diseño de diversos materiales. Estos pueden englobarse en cuatro grandes grupos: nanoestructuras pasivas o nanomateriales que sólo realizan una función; nanoestructuras activas capaces de liberar principios activos farmacológicos a distintos niveles; nanosistemas en los que actúan miles de componentes y, por último, nanosistemas integrados que funcionan de forma independiente, pero que juntos constituyen una nanomáquina.

 

No obstante, en medicina sólo se trabaja con los dos primeros: las nanoestructuras pasivas y activas. La dermatología centra su interés en los nanomateriales o nanopartículas y en las nanoemulsiones. Ambos se emplean en la fabricación de medicamentos y cosméticos.

 

Según explica Ribera, los fármacos encapsulados en nanopartículas podrán alargar su estabilidad y ser liberados en el lugar adecuado de manera controlada por magnetismo, luz láser o radiofrecuencia.

 

Sin embargo, hoy la nanotecnología se ocupa con más intensidad de la cosmética que de la creación de fármacos. El especialista estima que la experiencia en el manejo de los nanomateriales «se está adquiriendo en este campo y cuando se domine se aplicará a los medicamentos». No en vano, la investigación y registro de medicamentos es un proceso «más exigente, complicado, caro y lento» que el de los productos dermocosméticos, comenta.

 

Ribera afirma que en los últimos años se está produciendo una gran inversión para la investigación en este campo en distintos lugares del mundo, sobre todo en Estados Unidos. Allí, «el número de patentes en nanotecnología referidas a productos cosméticos ocupan el sexto lugar», señala.

 

Los fotoprotectores constituyen un claro ejemplo de la aplicación de los materiales nanotecnológicos a la dermatología. Así, las micropartículas de titanio empleadas en algunos filtros solares han de estar disueltas en un vehículo graso. Por ello, estos productos suelen dejar un residuo blanquecino en la piel. Las nanopartículas de titanio, por su parte, pueden disolverse en vehículos acuosos y no dejan tal residuo. Además, cuando se usan nanopartículas de titanio se aumenta la capacidad del producto de bloquear la radiación ultravioleta y se alarga su efecto en el tiempo, destaca el dermatólogo.

 

Asimismo, la nanotecnología se emplea en lociones limpiadoras con propiedades antibacterianas, maquillajes, champúes, tratamientos antiarrugas, sombras de ojos, acondicionadores capilares, barras de labios, repelentes de insectos y desinfectantes.

 

También se está trabajando con nanopartículas de ácido hialurónico y con toxina botulínica nanoencapsulada. Se estima que ambas sustancias aumentarán su capacidad de penetración y podrán aplicarse de manera tópica.

 

Sin embargo, la nanotecnología también plantea algunos inconvenientes. Puesto que las nanopartículas no existen de forma natural, ni la piel ni otras barreras que nos protegen del medio están diseñadas para defendernos de ellas. Por esta razón, pueden atravesarlas fácilmente y penetrar en el cuerpo de manera indeseada.

 

«El cuerpo tampoco tiene mecanismos naturales para eliminarlas en caso de absorción, lo que puede llevar a que se formen depósitos potencialmente nocivos», advierte Ribera.

 

Pero el dermatólogo aclara que los actuales cosméticos creados a partir de nanotecnología son seguros «siempre que se ajusten a la normativa legal».

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