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17 junio, 2010

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Brushing Progresivo

Muchas son las cabelleras lacias que se ven ondear como banderas en cada aviso publicitario. Pero ese efecto de cuento se logra por computación, no con productos o tratamientos. Los consejos.

 

“Que la moda no incomoda” es una verdad a medias, porque a veces sí incomoda, y mucho. Pero se lleva con estoicismo con tal de brillar. El tema toma otro viraje si la persona en sí, llevada por la tendencia mediática raya la torpeza de meterse con la salud.

 

Muy lindas y sexys son las magníficas cabelleras lacias que se ven ondear como banderas negras, coloradas o rubias de la mano de famosas en cada aviso publicitario. Pero atención: primero que nada ese efecto de cuento se logra por computación, no por productos o tratamientos. Si los hay tan buenos, al menos consulte qué le están colocando en la cabeza, y si está en condiciones físicas para no tener sobresaltos.

 

Segundo, si se quiere un cabello lacio hay que ir con pie de plomo con lo que se elige, y el lugar en dónde se lo hace. Como en todo hay especialistas que trabajan de manera seria y otros que no. Porque a la hora de elegir un alisado saludable, en primera y última instancia sólo quien se expone es el verdadero responsable, ni más ni menos.

 

Lacio de exportación
Lejos parecen haber quedado (o al menos menos buscados) los tipos de procedimientos de alisados en donde con brushing (secador y cepillo) y posterior planchita, los rulos desaparecían como por arte de magia. Otro tipo de alisado, podía efectuarse con líquido para permanente o con cremas especiales.

 

Ambos productos tenían como componente el amoníaco en pequeñas dosis. Y después de un tiempo de exposición se neutralizaban con sales para que no siguieran penetrando en la cutícula capilar. Hasta allí los dos tipos de alisados más utilizados entre el 2005 y el 2006.
Pero en esos años también apareció un tratamiento de origen brasileño para planchar el cabello que empezó a hacer furor por la permanencia y tipo de lacio perfecto que generaba en las melenas. El denominado “brushing progresivo”. ¿El secreto de su éxito? El formol.

 

En su momento fue noticia la eliminación del mercado del sistema de alisado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), debido a que utilizaba formol en una proporción muchísimo mayor a la permitida, lo que implica un alto riesgo de ocasionar calvicie y hasta cáncer, entre otras enfermedades.

 

¿Pero qué hay de cierto o no en un procedimiento que se continúa realizando, aunque no esté aprobado? ¿Qué perjuicios reales o no tiene para la salud? Y sobre todo: ¿Qué debe saber la persona que decide exponerse al tratamiento de brushing progresivo? ¡A tomar nota!

 

Que no te tomen el pelo
Como en todo hay matices y si se busca en los lugares y a los profesionales adecuados, y sobre todo, se despejan las dudas con los especialistas médicos, la belleza puede ir de la mano con la salud.

 

Según explicó María Elizabeth Panelo, de peluquerías Prestige, “es un producto que se obtiene por medio de proveedores y que se vende por botella de medio o un litro.

Debe contener una base mínima de formol, Keratina -que mejora la cutícula del pelo- y productos cosméticos. El procedimiento consiste en lavar el cabello con champú neutro, sin colocar crema de enjuague, secarlo posteriormente con secador sacando el exceso de humedad y, luego, se divide en tres sectores. El producto se coloca en mechones bien finos. Luego se realiza un brushig para pulir bien el cabello y luego se pasa planchita”.

El proceso de brushing progresivo toma un tiempo de dos horas y media -aproximadamente- y se suele realizar cada 4, 6 u 8 meses, según la clienta.

Según precisó el estilista Marcos Tapia, “este tipo de alisado tiene la propiedad de alisar el pelo, sin romper los puentes de estructura de la fibra capilar, pero no hay que dejar de lado todas las precauciones que como profesionales debemos tener con el cliente”.

Con un promedio de dos a tres brushings progresivos por semana, a partir de los 12 años en adelante, son varias las premisas que no deben pasarse por alto, dado el furor que hoy tiene. El tema es no desconocer el tipo de procedimiento, las precauciones que debe tomar el estilista, en qué cantidad el formol es aceptable, y en qué casos médicos evitarlo.

Tener la cabeza bien puesta es saber decidir entre la coherencia de no exponer la salud de manera innecesaria, y disfrutar de lo estético pero con la responsabilidad de saber qué producto se utiliza y en qué porcentaje a la hora del alisado ¿El responsable directo? Vos misma.

 

Fuente: www.losandes.com.ar

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  1. avatar
    Mildred Jose
    feb 6 2012

    Me parece muy bueno el articulo y me confirma mis puntos de vista con relacion a los laciadores que se aplican cada semana en el secado. Ya he visto el cabello de algunas de mis amigas afinarse y finalmente caerse. Particularmente prefiero el mètodo antiguo; cepillo y secador de mano pero junto al champu y acondicionador adecuado a cada tipo de cabello.

    Responder

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